lunes, 21 de febrero de 2011

¿Cómo la tecnología impactará mi práctica docente en los próximos 5 años?


EL IMPACTO DELA TECNOLOGÍA EN MI  PRÁCTICA DOCENTE

Desde finales de la década pasada se ha podido constatar la forma tan acelerada en que ha estado evolucionando la tecnología en todas las áreas del quehacer humano y en el caso de la educación no es la excepción pues los diversos medios han llegado al grado de acercar el aprendizaje a la puerta no sólo de las escuelas sino también desde los hogares. Es así como se  han  permeado los procesos de enseñanza-aprendizaje, los papeles del maestro-alumno y de la escuela-sociedad, donde el saber, el conocer,  el comunicar, el interactuar, el manipular, el experimentar  y el practicar adquieren  un nuevo sentido para el desarrollo de  conocimientos, habilidades, destrezas y actitudes en la formación académica  de  los  ciudadanos.

Por lo tanto, el  descubrimiento, la incorporación y  la  implementación de las tecnologías  en  el  proceso  educativo, esta significando  un  avance en  la  conformación de  una  nueva “era  digital” que  incide en la estructura del  sistema  educativo, donde  las  escuelas  se  transforman  en comunidades  de práctica  vanguardistas en y con el  uso  de  herramientas, recursos  y medios interactivos, así  como  también, en  el  establecimiento  de  relaciones interactivas entre  los  docentes,  alumnos  y padres  de  familia.  

Con el  objetivo  de  ilustrar algunas  estrategias concretas sobre  la  incorporación y  la  aplicación  de  dichos  recursos tecnológicos,  se crean  en Europa proyectos educativos como el del Ministerio de Educación  y Ciencia desde 1985, el Programa de Informática Educativa  de la Generalitat de Cataluña en 1986, el Programa  de  Educación en  Informática del  ayuntamiento de Barcelona en 1985 y  el de  la Introducción de  la Informática en  las  Escuelas Públicas de Ginebra,  nivel Secundario obligatorio en 1983.(Marti, 2005 pp.235-252)   

Estas  propuestas formativas dirigidas a la  educación  buscan  mejorar, actualizar  y  acrecentar los  conocimientos curriculares, articulando diversos  recursos  que  ofrecen las  tecnologías de  la  información  y la  comunicación, transfigurando  el  modelo educativo en  los diferentes  contextos, es decir, surge  un  cambio  en el  paradigma que nos  permite construir  conocimientos y comprender  el  mundo actual a partir de una interactividad tecno-educativa.

La tecnología esta y seguirá impactando en la capacidad  de  desarrollar,  difundir  y  extender  el  conocimiento  por todos  los  medios  posibles; donde   implica  un  cambio  en la  manera  de  procesar, de buscar y  valorar la información desde los diferentes recursos. Por  consiguiente,  la tecnología en la  práctica educativa  se verá influenciada en gran medida por los  cambios en  la  manera de  relacionarse  con ella,  ya  que  se  ha  de  iniciar desde  la sensibilización de  su  importancia, la conformación de una nueva  cultura  de  los medios  de  enseñanza  y  aprendizaje  que  proporcionan  las  tecnologías  de  la  comunicación  y  la  información,  donde  el temor  a  su  utilización se  erradique con  el desarrollo  de  habilidades en el uso  de la  tecnología y su  manejo responsable con una  ética profesional, cuya disponibilidad por  incorporarla  de  manera funcional  a la  enseñanza este  presente  en la  labor  que  se  desempeña  en las  aulas  escolares.

La  práctica docente en función de lo anterior ha de  trascender  a partir  del vínculo  que  se  logre  establecer  con los  recursos  tecnológicos en la  metodología  de  trabajo a  través de  la creación de  situaciones  didácticas mediante las estrategias  y  actividades innovadoras (Servicio de  grupos, Web Quest, Proyectos, etc.),  acordes  a las  necesidades a corto  y  largo plazo de  la  sociedad  en la  que  se  desenvuelven  y  desenvolverán los  estudiantes. Es decir, se  busca  una  adaptación a la  realidad  tecnológica en el  presente  y  en  un  futuro  próximo  que  es  cada  vez  es más  exigente.   
 
Lo anterior nos lleva a reflexionar sobre la trascendencia de formar  una nueva  cultura  docente de actualización, a fin de conseguir mantener vivo el concepto de “escuela activa, creativa y vanguardista”, sin olvidar matizarlo con las diversas tonalidades que marcan las tendencias actuales de incorporar las habilidades, capacidades, actitudes y destrezas de los educadores  y alumnos, donde el mercado laboral cada día exige mayor precisión, libertad y eficiencia en el desempeño de las funciones propias del puesto que se desempeñe, independientemente de que se hable de labores correspondientes a una ingeniería o licenciatura, lo interesante es que la escuela deberá de someterse a los requerimientos que la sociedad dicte como necesario para poder incorporarse a esta nueva época tecnológica.

En  este  sentido, es imposible mantener a los alumnos alejados de los cambios y evoluciones que se están viviendo de manera constante alrededor del mundo, ya que compartimos este planeta con otras personas, por lo  tanto,  lo menos que podemos hacer como docentes es intervenir en las mentes de nuestros estudiantes a fin de motivar la interacción con los demás y de esta manera se pueda mejorar e incluso perfeccionar el manejo de ciertas herramientas tecnológicas,  así como también,  el compartir un espacio donde su aprendizaje se vaya incrementando al ritmo que cada alumno requiere para obtener mejores resultados.

En conclusión se  ha de cambiar la perspectiva frente a las nuevas tecnologías al dejar de verlas como obstáculos, moda o pasatiempo al convertirlas en parte de nuestras herramientas de trabajo, donde el uso de éstas herramientas se  matice en  mejorar clase a clase el quehacer docente, iniciando con la   valoración de  los medios  tecnológicos que  sean  idóneos para  favorecer  el proceso de  enseñanza-aprendizaje, convirtiéndose  ésta  en  la  función primordial del  docente, donde  la  instrumentación  didáctica este acorde a la demanda social y a las necesidades  de los alumnos.


Referencia:

Marti, E. (2005). Aprender con ordenadores en la escuela. Barcelona: I.C.E. Universitat de Barcelona / Horsori

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