EL IMPACTO DELA TECNOLOGÍA EN MI PRÁCTICA DOCENTE
Desde finales de la década pasada se ha podido constatar la forma tan acelerada en que ha estado evolucionando la tecnología en todas las áreas del quehacer humano y en el caso de la educación no es la excepción pues los diversos medios han llegado al grado de acercar el aprendizaje a la puerta no sólo de las escuelas sino también desde los hogares. Es así como se han permeado los procesos de enseñanza-aprendizaje, los papeles del maestro-alumno y de la escuela-sociedad, donde el saber, el conocer, el comunicar, el interactuar, el manipular, el experimentar y el practicar adquieren un nuevo sentido para el desarrollo de conocimientos, habilidades, destrezas y actitudes en la formación académica de los ciudadanos.
Por lo tanto, el descubrimiento, la incorporación y la implementación de las tecnologías en el proceso educativo, esta significando un avance en la conformación de una nueva “era digital” que incide en la estructura del sistema educativo, donde las escuelas se transforman en comunidades de práctica vanguardistas en y con el uso de herramientas, recursos y medios interactivos, así como también, en el establecimiento de relaciones interactivas entre los docentes, alumnos y padres de familia.
Con el objetivo de ilustrar algunas estrategias concretas sobre la incorporación y la aplicación de dichos recursos tecnológicos, se crean en Europa proyectos educativos como el del Ministerio de Educación y Ciencia desde 1985, el Programa de Informática Educativa de la Generalitat de Cataluña en 1986, el Programa de Educación en Informática del ayuntamiento de Barcelona en 1985 y el de la Introducción de la Informática en las Escuelas Públicas de Ginebra, nivel Secundario obligatorio en 1983.(Marti, 2005 pp.235-252)
Estas propuestas formativas dirigidas a la educación buscan mejorar, actualizar y acrecentar los conocimientos curriculares, articulando diversos recursos que ofrecen las tecnologías de la información y la comunicación, transfigurando el modelo educativo en los diferentes contextos, es decir, surge un cambio en el paradigma que nos permite construir conocimientos y comprender el mundo actual a partir de una interactividad tecno-educativa.
La tecnología esta y seguirá impactando en la capacidad de desarrollar, difundir y extender el conocimiento por todos los medios posibles; donde implica un cambio en la manera de procesar, de buscar y valorar la información desde los diferentes recursos. Por consiguiente, la tecnología en la práctica educativa se verá influenciada en gran medida por los cambios en la manera de relacionarse con ella, ya que se ha de iniciar desde la sensibilización de su importancia, la conformación de una nueva cultura de los medios de enseñanza y aprendizaje que proporcionan las tecnologías de la comunicación y la información, donde el temor a su utilización se erradique con el desarrollo de habilidades en el uso de la tecnología y su manejo responsable con una ética profesional, cuya disponibilidad por incorporarla de manera funcional a la enseñanza este presente en la labor que se desempeña en las aulas escolares.
La práctica docente en función de lo anterior ha de trascender a partir del vínculo que se logre establecer con los recursos tecnológicos en la metodología de trabajo a través de la creación de situaciones didácticas mediante las estrategias y actividades innovadoras (Servicio de grupos, Web Quest, Proyectos, etc.), acordes a las necesidades a corto y largo plazo de la sociedad en la que se desenvuelven y desenvolverán los estudiantes. Es decir, se busca una adaptación a la realidad tecnológica en el presente y en un futuro próximo que es cada vez es más exigente.
Lo anterior nos lleva a reflexionar sobre la trascendencia de formar una nueva cultura docente de actualización, a fin de conseguir mantener vivo el concepto de “escuela activa, creativa y vanguardista”, sin olvidar matizarlo con las diversas tonalidades que marcan las tendencias actuales de incorporar las habilidades, capacidades, actitudes y destrezas de los educadores y alumnos, donde el mercado laboral cada día exige mayor precisión, libertad y eficiencia en el desempeño de las funciones propias del puesto que se desempeñe, independientemente de que se hable de labores correspondientes a una ingeniería o licenciatura, lo interesante es que la escuela deberá de someterse a los requerimientos que la sociedad dicte como necesario para poder incorporarse a esta nueva época tecnológica.
En este sentido, es imposible mantener a los alumnos alejados de los cambios y evoluciones que se están viviendo de manera constante alrededor del mundo, ya que compartimos este planeta con otras personas, por lo tanto, lo menos que podemos hacer como docentes es intervenir en las mentes de nuestros estudiantes a fin de motivar la interacción con los demás y de esta manera se pueda mejorar e incluso perfeccionar el manejo de ciertas herramientas tecnológicas, así como también, el compartir un espacio donde su aprendizaje se vaya incrementando al ritmo que cada alumno requiere para obtener mejores resultados.
En conclusión se ha de cambiar la perspectiva frente a las nuevas tecnologías al dejar de verlas como obstáculos, moda o pasatiempo al convertirlas en parte de nuestras herramientas de trabajo, donde el uso de éstas herramientas se matice en mejorar clase a clase el quehacer docente, iniciando con la valoración de los medios tecnológicos que sean idóneos para favorecer el proceso de enseñanza-aprendizaje, convirtiéndose ésta en la función primordial del docente, donde la instrumentación didáctica este acorde a la demanda social y a las necesidades de los alumnos.
Referencia:
Marti, E. (2005). Aprender con ordenadores en la escuela. Barcelona: I.C.E. Universitat de Barcelona / Horsori
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